El estudiante salesiano:

DIMENSIÓN PERSONAL:

  1. Cultiva una identidad con sana autoestima, se reconoce perteneciente a la cultura peruana en su diversidad de expresiones y contextos; cuida su salud con buenos hábitos de higiene, alimentación y actividad física (deporte y actividades recreativas).
  1. Cultiva un sentido ético del bien moral individual, con fuerte sentido de lo honesto y del trabajo colaborativo; defendiendo los derechos naturales y el respeto a todos sin discriminación, para la construcción de una sociedad fundada en el bien común.

DIMENSIÓN CRISTIANA:

  1. Cultiva la dimensión espiritual y religiosa, arraigado en el amor a Dios y al prójimo revelado por Jesucristo, iniciándose a la vida cristiana y a su participación sacramental y eclesial en el respeto de todas las creencias religiosas y cristianas.

DIMENSIÓN PEDAGÓGICA:

  1. Desarrolla procesos autónomos de aprendizaje en forma permanente, haciendo uso responsable de las TIC, para la mejora continua de su proceso de aprendizaje y de sus resultados, mediante una metodología asociativa del aprendizaje.
  1. Desarrolla el pensamiento crítico y de indagación en la comprensión del mundo natural y artificial utilizando conocimientos científicos y filosóficos, en diálogo con saberes locales para mejorar la calidad de vida y cuidado de la naturaleza.
  1. Se comunica en lengua castellana, respeta y aprende alguna de las lenguas nativas (andinas y/o amazónicas) y el inglés como lengua extranjera, de manera asertiva y responsable para interactuar con otras personas en diversos contextos y con distintos propósitos.
  1. Interpreta la realidad y toma decisiones a partir de conocimientos matemáticos que aporten a su contexto.
  1. Aprecia manifestaciones artístico-culturales para comprender el aporte del arte a la cultura y a la sociedad, y crea proyectos artísticos utilizando los diversos lenguajes del arte para comunicar sus ideas a otros.

DIMENSIÓN SALESIANA:

  1. Aprecia el testimonio de vida de San Juan Bosco y vive la espiritualidad juvenil salesiana con alegría en el compromiso cotidiano, cultivando un vínculo filial con María Inmaculada y Auxiliadora, con un fuerte sentido de pertenencia eclesial y trabajando por un mundo más justo y honesto que adelante la llegada del Reino.