Casa Don Bosco

Ante las urgentes necesidades de Arequipa, ante el fenómeno creciente del Abandono de la escuela, ante la galopante violencia juvenil, los salesianos renuevan el espíritu primigenio de su misión: los jóvenes desocupados y sin trabajo. Los pobres hoy en día en Arequipa son los muchachos de la calle y los descolarizados y sin trabajo. Los salesianos quieren hoy prestar una atención prioritaria a los muchachos y los jóvenes abandonados y en peligro, quieren poner las obras escolares, al servicio preferencial de muchachos y jóvenes de sectores populares.

EL sistema represivo puede impedir un desorden, pero no educa a las personas. Es preferible prevenir y razonar las situaciones si lo que se quiere es que las personas crezcan. Cuando el educador razona con el educando, se elige fácilmente el lenguaje del corazón. Y una vez conquistado el corazón; el proceso educativo resulta más eficaz.

En una sociedad donde impera la pobreza, caracterizada por el fracaso en la frecuente búsqueda de trabajo y de alimento; las familias se desintegran, llevando la peor parte los más indefensos. Los niños son los que sufren los estragos de esta realidad y de la noche a la mañana se encuentran abandonados y hasta olvidados por sus propios padres, pero lo que es peor, por la sociedad que ahora los discrimina.

Afortunadamente, sí hay un lugar para ellos: las “Casas Don Bosco”, en donde encuentran un lugar seguro, comida sana y abundante, una cama limpia para descansar, un lugar para su higiene personal, ubicación en un colegio y hasta formación en trabajos técnicos. Pero lo más importante, encuentran cariño.

Don Bosco, contribuyó con la Iglesia y la sociedad con su Sistema Preventivo , el cual se basa plenamente en la razón, la religión y el amor . Aportación original a la labor educativa entre los jóvenes. En el Perú, también vivimos el sueño de nuestro Padre San Juan Bosco, educando a los jóvenes especialmente a los más pobres a través de esta experiencia educativa, con la cercanía y la amabilidad para que así consigamos que éstos lleguen a ser como Don Bosco decía: “Buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Las “Casas Don Bosco” son lugares de acogida que se convierten en hogares de niños y jóvenes pobres, abandonados o que han sido rechazados por la sociedad. Es aquí donde encuentran alimento, formación y un porvenir.